
Los recuerdos palpitan incesantes,
Cada vez con más pasión y espinados
Como queriendo arraigarme a esta tierra,
Tierra engañadora y posesiva.
Como queriendo huir,
Recorro difusos caminos.
Como si la existencia se destilará en 40 grados
Y la dicha fermentara espumosa.
De que vale si mi boca no te clavo aquí,
De que vale si mis brazos no pudieron aferrarte a alma
Ya nada vale tu regreso, Angelada,
Tu sendero esta completo y mi camino disperso.
Luego, a lo lejos, un arrullo se aproxima,
Solo entonces me preparo,
Tan esperanzado y silencioso,
Como si una palabra suya bastara para sanarme.





