De errante en mi tierra me paso el día a día Entre los pantanosos suelos del pasado.
No guían mi camino ni una ni tres Marías
Y los girasoles marchitos quedan a un lado.
Las huellas del camino oscilan y se enfurecen
Como aquellas primaveras olvidadas
Por los caminantes que no duermen
En los jardines de tu mirada.
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